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EN UN DÍA COMO HOY
El 31 de marzo de 1928 con el Decreto Supremo Nº 682, el Presidente Carlos Ibáñez crea el Servicio Meteorológico de la Armada. El SERVIMET partió dedicándose a la previsión del tiempo con el propósito de apoyar las operaciones navales y necesidades meteorológicas de las distintas unidades y reparticiones de la Armada. Con el tiempo, este Servicio debió extender sus funciones a casi la totalidad de actividades del ámbito marítimo, llegando actualmente a apoyar a la navegación comercial con difusiones periódicas de pronósticos diarios, avisos de mal tiempo en idioma español e inglés y cartas meteorológicas, entre otros. Los primeros antecedentes se remontan al conquistador español Don Pedro de Valdivia, quien en sus cartas del 1545, definía el clima de Chile con similares características a las que tiene hoy. Otros cronistas y religiosos de la época, coincidían en su descripción de los veranos agradables y secos (desde noviembre a marzo) e inviernos templados y lluviosos (de abril a octubre). Entre los primeros periódicos impresos durante la Independencia, también es frecuente encontrar los reportes de temperatura diaria y los estragos de algún temporal de viento y lluvia. Sin embargo, fueron los antiguos navegantes que exploraron las costas y canales de nuestro territorio, los precursores del conocimiento geográfico y la meteorología del país. Como las condiciones meteorológicas afectan la seguridad de la navegación, en sus libros y bitácoras dejaron valiosas observaciones visuales de las zonas que exploraban y prolijas descripciones de sus fenómenos atmosféricos. Entre los siglos XVIII y XIX, la preocupación por los viajes y el conocimiento de la naturaleza, junto con la apertura de las rutas comercio, la explotación ballenera y la navegación a vela y a vapor, atrajeron hasta las costas de Chile a hombres de ciencia de distintas nacionalidades, que efectuaron verdaderos estudios climáticos. Entre ellos, se destacan: el jesuita francés Louis Feuillée, que entre 1706 y 1709 registraba las corrientes frías de la costa, fijando la posición de Valparaíso y sus condiciones meteorológicas; el capitán español Antonio de Córdoba con dos expediciones sucesivas al Estrecho de Magallanes en 1785 y 1788; su exploración representó un valioso aporte para la geografía, la hidrografía y la climatología de esos lugares. El piloto José de Moraleda, entre 1787 y 1788, realizó estudios del Archipiélago de Chiloé y la tierra continental; como resultado de sus investigaciones levantó una prolija carta geográfica de toda la región. Las expediciones del francés Jean Francois Galaup, Conde de La Perousse (1785-1786) y del italiano Alessandro Malaspina (1789-1790), también supusieron grandes avances al completar sus circunnavegaciones al globo; junto con las expediciones balleneras antárticas de Edward Bransfield y Fabian Gottlieb Von Bellingshausen (1820), las que en siglos anteriores habrían sido consideradas como un secreto de estado. Entre los años 1830 y 1861 el adelanto en el conocimiento de las ciencias físicas y naturales se debió mancomunadamente al interés de los gobiernos y a la presencia en Chile de algunos distinguidos especialistas extranjeros que contaron con el apoyo necesario para sus estudios, como el Capitán inglés Sir Robert Fitz-Roy, comandante del HMS Beagle (1831-1835), pionero en la observación meteorológica y los pronósticos del tiempo marítimo (1861) o la expedición científica francesa de Jules Dumont d'Urville con los navíos L'Astrolabe y La Zélée (1837-1840). En 1849, llegó a Santiago una misión encabezada por el Teniente USN James Melville Gillis, astrónomo agregado al Observatorio Naval de Washington y el Gobierno de Chile "le prestó su concurso" para que se instalara en el cerro Santa Lucía, donde los investigadores practivaron valiosas observaciones astronómicas y meteorológicas. Al retirarse de regreso a su país, el Estado adquirió todos los libros, edificios e intrumental ocupados por la misión, dando nacimiento así "Observatorio Astronómico Nacional" a contar del 17 de agosto de 1852 y comenzaba a medir la cantidad de agua caída en Santiago, con pluviómetro graduado en milimetros. A mediados de 1886, se tralsada a la Quinta Normal, en el mismo sitio que se siguen registrando hasta hoy las precipitaciones. En 1865, el entonces Teniente 1º Francisco Vidal Gormaz (quien fuera desde 1874, el primer Director del Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada), comenzaba la edición de los primeros Anuarios Meteorológicos de Chile, publicados por la "Oficina Central Meteorolójica" (dirigida por don José Ignacio Vergara) del Observatorio Astronómico Nacional (dirigido por el Dr. Karl Willhelm Moesta), incluyendo las observaciones efectuadas por los guardianes de los Faros: la Punta de Ánjeles en Valparaíso (1863, Francisco Javier Mateluna), Puerto de Caldera (1869, Bernardo Tapia), Punta Tortuga en Coquimbo (1869, Bruno Garai), Punta Galera en Corral (1870, Nicolás Gazitúa) y Punta de la Corona en Ancud (1870, Fernando Frías); revisadas por el Inspector General del Servicio de Señalización Marítima, don Enrique Siemens, junto con los datos registrados por el Sr. Santiago Rugg, Capitán de Puerto Constitución (1869) y del Gobernador Marítimo de la colonia de Punta Arenas (1871), Capitán de Corbeta Óscar Viel i Toro. Estos trabajos fueron reconocidos en la Exposición de Geografía de París (1875), como "el más prolijo y completo que jamás se haya publicado por cualquier Estado americano". Sin embargo, las actividades meteorológicas nacionales se iniciaron oficialmente el 26 de marzo de 1884, al decretarse el uso obligatorio del telégrafo, para centralizar el Servicio de Observaciones Simultáneas, recopilando así todos los datos disponibles registrados diariamente entre: las estaciones agrícolas y particulares, profesores de física en los liceos estatales, por los guardianes de los faros, en los puertos y desde los buques. En el libro "Historia de los Faros en Chile", se consigna que a contar del 29 de agosto de 1897 se dictaba en Valparaíso, el primer curso formal de uso de instrumentos, dirigido a los guardianes de los faros, que efectúan las observaciones del estado del tiempo. Por Decreto Supremo del 31 de diciembre de 1910, se incorporaron al Servicio Meteorológico (en funciones desde 1899), la Oficina de Pronósticos Marítimos, que operaba en Valparaíso, y la Oficina de Previsión del Tiempo dependiente del Ministerio de Industrias y Obras Públicas, dando origen al Instituto Central Meteorológico y Geofísico de Chile, que dependía del Ministerio de Educación y también en alguna medida, del Ministerio de Guerra y Marina. El mismo Decreto disponía que el Servicio Meteorológico de la Armada debía trabajar en colaboración y correspondencia con el "Instituto Central Meteorológico y Geofísico de Chile" dependiente del Ministerio de Educación, en cuanto fuera común a ambos servicios. Ese mismo año, considerando la necesidad de dar una organización moderna y dirección única al servicio meteorológico en Chile, de acuerdo con el creciente progreso de la ciencia y debido a que el Ministerio de Marina era el que contaba con mayores facilidades para controlar y dirigirlo, el Gobierno por medio del Decreto Supremo Nº 1105 del 31 de mayo de 1928, dispuso que el Servicio Meteorológico de la Armada fuera la única dirección de los servicios meteorológicos del país, bajo el nombre de "Oficina Meteorológica de Chile", dependiente del Ministerio de Marina, durante 21 años. Con motivo de la primera expedición al Territorio Antártico Chileno de 1947, se fundó la estación meteorológica y radiotelegráfica "Soberanía" (actual Base "Arturo Prat") y en 1948, se estableció una estación meteorológica en la Base Antártica "General Bernardo O'Higgins". Sin embargo, el rápido desarrollo de la aviación llevó al gobierno de don Gabriel González Videla a disponer por Decreto Supremo Nº 231 del 3 de Abril de 1949, que la Oficina Meteorológica pasara a depender de la Fuerza Aérea de Chile (Dirección de Tránsito Aéreo). Ampliando cada vez más su red de observaciones, el Servicio Meteorológico Nacional estableció estaciones meteorológicas en las Bases Antárticas: "Pdte. Gabriel González Videla" (1951), "Pdte. Pedro Aguirre Cerda" (1955) y el Centro Meteorológico Antártico "Pdte. Eduardo Frei Montalva" (1969). En 1957, se instalaron las primeras tres estaciones de Radiosondeo Atmosférico en los aeródromos de: Antofagasta, Quintero y Puerto Montt, comenzando a aplicar en la previsión del tiempo, los análisis de la alta atmósfera. También en 1957, la Dirección de Instrucción de la Fuerza Aérea de Chile, efectuaba el primer curso regular de meteorología en el país, a cargo del Dr. Albert Miller. Mediante la Ley Nº17.931 de fecha 08 de mayo de 1973, el Servicio Meteorológico Nacional pasaba a denominarse "Dirección Meteorológica de Chile", dependiente de la Dirección General de Aeronáutica Civil de la Fuerza Aérea de Chile. A la misión inicial, por afinidad de su quehacer orientado hacia el mar, el apoyo inicial a la Armada se ha ido extendiendo gradualmente a casi la totalidad de las actividades del ámbito marítimo. Es el caso de las difusiones periódicas para la navegación comercial, materializada en pronósticos diarios, avisos de mal tiempo, en idioma español e inglés y emisión de cartas meteorológicas vía radiofacsímil, incorporadas como emisiones regulares en el contexto de compromisos internacionales adquiridos para la vigilancia meteorológica del Pacífico Suroriental, como contribución al resguardo de la vida humana en el mar. La zona cubierta con los pronósticos de tiempo marítimo, se denomina METAREA XV, que se extiende desde el Cabo de Hornos y la línea de costa, a la Longitud 120º Weste y del límite con Perú (METAREA XVI) hasta el Polo Sur, en la Antártica http://weather.gmdss.org/XV.html dividida a su vez, en 10 o más zonas, según lo demande cada situación atmosférica en particular y las condiciones geográficas del sector. El Servicio Meteorológico de la Armada es miembro permanente del Comité Oceanográfico Nacional (CONA), participando además en grupos de trabajo nacionales conformados para el estudio de fenómenos regionales, efectos de las modificaciones globales del clima y sistemas de teledetección remota, contribuyendo al desarrollo científico del país, a través de Seminarios y Congresos, apoyo a las Campañas Antárticas, regatas internacionales y otros eventos de interés. También participa en las reuniones de la Comisión Técnica Mixta de Oceanografía y Meteorología Marina (JCOMM) de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y la Comisión Oceanogrráfica Intergubernamental (COI), así como los paneles de expertos en hielo marino, modelamiento atmosférico, sistemas de observación y monitoreo satelital. Las informaciones meteorológicas se difunden por las radioemisoras, prensa local e Internet, orientadas a servir de apoyo a la pesca artesanal, deportes náuticos y actividades marítimas en general, incluyéndose avisos a la Oficina Nacional de Emergencias del Ministerio del Interior (ONEMI), cuando existe evidencia de la proximidad de situaciones de Mal Tiempo, con características de Temporal o ante la ocurrencia de Marejadas, mediante comunicados de prensa e interacción en las redes sociales.


[Volver]   Fecha :  31/MAR/2017