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MARINOS ILUSTRES DEL PASADO.
Los Comandantes en Jefe de la Armada de Chile. Las más altas autoridades de la Armada han tenido diferentes denominaciones a través del tiempo y ellas han sido desempeñadas tanto por civiles, como oficiales de ejército y navales, chilenos y extranjeros. En el siglo pasado, especialmente durante la organización de la República, los datos que se han conservado son imprecisos, debido a la falta de rigurosidad administrativa y especialmente cuando el país afrontó la Guerra contra España. La misma situación se presenta en los períodos de conflictos internos o externos, a lo largo del siglo pasado y las tres primeras décadas de este siglo. En algunas ocasiones durante el siglo XIX, el cargo de Comandante General de Marina fue ejercido por un oficial naval de menor graduación que aquel que mandaba la Escuadra. Esto se debe a que ese cargo era de carácter más bien administrativo y logístico. La lista de las personas que se han constituido en la más alta autoridad naval, se dividirá por períodos en los cuales se distinguían por determinada designación. Uno de estos es el período de los Gobernadores de Valparaíso hasta 1817, en que dichas autoridades ejercían el control directo de los asuntos navales por delegación del Ministro de Marina. General Juan Vidaurre-Leal Morla 1859. Casado con Manuela del Río y Fernández con gran descendencia. Se incorporó al Ejercito de Los Andes. Como Cadete participó en el sitio y asalto de Talcahuano y en los combates de Quecheregua y Cancha Rayada. En 1818 fue destinado a la Academia Militar de Santiago y con ella concurrió a la batalla de Maipú. En 1826 pelea en la batalla de Bellavista, en Chiloé y en 1830 ascendió a sargento mayor. En 1831 fue comandante de la brigada de artillería de Valparaíso y designado elector de presidente de la República. En 1837, después de producido el Motín de Quillota, encabezado por José Antonio Vidaurre, su primo, combatió en las alturas del Barón, bajo las órdenes de Manuel Blanco Encalada. Por su valentía y desempeño le otorgan una condecoración y para distinguirlo de su primo José Antonio, se le concedió el uso para sí y hasta la cuarta generación de sus descendientes, el título de "Leal", que usó desde entonces y que sus descendientes lo integraron a su apellido: Vidaurre-Leal. En el año 1838, se incorporó al Ejercito Restaurador del Perú y participó en las acciones de Yungay y Portada de Guías. En 1843 fue miembro de la comisión redactora del Código Militar; al año siguiente, de la comisión revisora de la Táctica de Infantería; en 1846 fue sub-inspector de la Guardia Nacional; en 1847, inspector de los Cuerpos Militares de Valparaíso; en 1848, inspector de los Cuerpos Cívicos del Norte y en el año 1849, comandante general de armas de Santiago e inspector general de la Guardia Nacional. En 1851, con motivo de la revolución que estalló el 7 de septiembre, en La Serena, cuyo objetivo era impedir la llegada al poder de Manuel Montt Torres y auspiciar la candidatura del general Cruz, fue nombrado comandante general de las fuerzas pacificadoras del norte. Impidió que las tropas revolucionarias marcharan hacia la capital, y las derrotó en Petorca, el 14 de octubre de 1851. En 1852 fue nombrado Intendente y Comandante General de Armas de Chiloé. En 1853 ascendió a general de brigada y en 1854 se le designó Intendente y Comandante General de Armas de Atacama. Diputado suplente por Osorno, 1855-1858, pero no hay constancia que se haya incorporado. Diputado por Lautaro (1858-1861). Integró la Comisión Permanente de Guerra y Marina. Finalmente fue nombrado Comandante General de Armas y el 3 de septiembre de 1859 asume como Intendente (s) de Valparaíso en reemplazo del titular Jovino Novoa Vidal de viaje en Santiago y próximo a asumir el cargo de Ministro de Hacienda. El 18 de septiembre de 1859, a las 12,00 horas, luego de la celebración del Tedeum que se celebraba en la histórica Iglesia de La Matriz, ubicada en el sector Puerto de Valparaíso, fue cobardemente asesinado por el cabecilla del motín, Lázaro Valenzuela (algunos historiadores lo identifican como Lorenzo Valenzuela), quien le disparó a quemarropa. El hecho causó profunda indignación en toda la ciudadanía. El Teniente Orellana, oficial ayudante del general, quien caminaba junto al general Vidaurre se lanzó sobre el asesino y ayudado por soldados que asistían al Tedeum redujeron al criminal y lo encarcelaron. El general Vidaurre fue llevado al interior de la Iglesia de La Matriz donde le dieron los primeros auxilios y luego fue trasladado a la Intendencia donde murió tres horas después del atentado, pidiendo “perdón y clemencia para su victimario”, el cual, luego de ser sometido a Consejo de Guerra al día siguiente fue fusilado junto a otros involucrados en el motín. Antes de fallecer el general entregó el mando al coronel Cornelio Saavedra, quien fue ratificado ese mismo día por el Presidente Manuel Montt Torres. Los funerales del general que alcanzó a desempeñar el cargo de intendente solo dos semanas fueron de gran solemnidad, la ciudad estaba completamente embanderada y el cortejo fúnebre salió desde la plazoleta de La Matriz el 23 de septiembre, iniciado por la banda de música del Regimiento de Cazadores a Caballos y por un piquete de 25 batidores de esta misma unidad con oficiales, todos ellos montados en caballos tordillos. A continuación formó el Cuerpo de Bomberos en pleno, con su estandarte, las tres Compañías de Hachas y Escaleras, las seis de agua y la Compañía de Salvadores y Guardia de la Propiedad, llevando a la cabeza la banda del Batallón Nº1 de la Guardia Nacional. Tras de los bomberos marchaban todos los oficiales francos de las instituciones militares, el clero de Valparaíso y las comunidades religiosas. La procesión continuó por la plaza de la Municipalidad (hoy Francisco Echaurren García-Huidobro), calle de la Planchada (hoy Serrano) continuando por la calle de la Aduana (hoy Prat) y calle del Cabo (hoy Esmeralda); cruzaron la plaza del Orden (hoy Aníbal Pinto), siguiendo por la calle San Juan de Dios (hoy Condell), plaza de la Victoria, calle de la Victoria (hoy Av. Pedro Montt) hasta la calle de La Merced (hoy Av. Uruguay) llegando a la iglesia de La Merced. En los últimos tramos de la marcha fueron desenganchados los caballos de la carroza y se concedió a los voluntarios de la 3ª Compañía el honor de arrastrarla hasta el punto en que los restos fueron entregados para conducirlos a Santiago. El General Vidaurre dejó también varios hijos de su segundo matrimonio con Manuela del Río Fernández, distinguida dama de Concepción, que naciera en Mendoza en el período de exilio que vivieron los patriotas. Además de los vínculos sanguíneos, el General había mirado siempre con profunda simpatía todo lo que se relacionara con la causa bomberil, por lo que era uno de los más asiduos visitantes del Cuartel. Se puede decir que todo Valparaíso concurrió a esa ceremonia, desde sus más importantes autoridades hasta los más humildes ciudadanos, teniendo el Cuerpo de Bomberos de Valparaíso una brillantísima participación y siendo el primer funeral de un servidor público al que concurrió en masa dicha Institución. Cumplida esta ceremonia fúnebre las fuerzas militares, los bomberos, las autoridades y todos los concurrentes al funeral desfilaron ante la carroza. Una vez concluido este postrer homenaje, la carroza se puso lentamente en movimiento hacia la avenida Las Delicias para tomar el camino de Santiago, escoltada por el Regimiento de Cazadores a Caballo. Ese mismo día llegó a Casablanca a las 22,00 horas, su cuerpo quedó en la Iglesia y al día siguiente fue escoltado por todo el pueblo y una Compañía de Infantería lo trasladó hasta la cuesta Zapata. Finalmente el día 26 llegó a la Iglesia del Asilo del Salvador en Yungay, pasando por la Alameda y calle Bandera hasta la Iglesia de la Compañía de Jesús en Santiago, cuyo incendio el 8 de diciembre de 1863 dio origen doce días más tarde a la fundación del Cuerpo de Bomberos de Santiago. El féretro fue llevado al día siguiente a la Catedral Metropolitana. Finalmente, luego de una misa oficiada por el obispo de Ancud lo trasladaron al Cementerio General escoltado por los Cuerpos Cívicos de Línea, de Caballería y de la Policía Municipal.


[Volver]   Fecha :  01/NOV/2016