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EN UN DÍA COMO HOY
En el año 1952, naufraga el remolcador "Brito". En el accidente sufrido por el ex "Pelantaro" a la altura de los farellones de Quintero, fallecieron 23 de las 27 personas que se encontraban a bordo, entre ellas el Subteniente Carlos Martínez Astorquiza. Salvaron con vida el Subteniente Ramiro Frías y los Suboficiales Isaías Calderón, Juan Luna y Foster Jarvis, éste último, norteamericano que terminaba de cumplir una comisión en el crucero "O'Higgins" IV e iba de regreso a Valparaíso. Ese día, luego de haber apoyado los ejercicios de la Escuadra, en medio de mal tiempo y de escasa visibilidad, el RAM “Brito” de la Armada de Chile se estrelló contra unas rocas en los farellones de Quintero. El golpe fue tan violento que produjo una vía de agua que inundó el departamento de máquinas y una explosión que destrozó la nave, hundiéndose ésta en escasos minutos. De las 27 personas que se encontraban a bordo, sólo cuatro sobrevivieron y seis cuerpos fueron rescatados. A las 20:20 horas de ese día, el control telegráfico del acorazado “Almirante Latorre” recibió la situación del remolcador “Brito” de las 20:00 horas, dos minutos después, la nave comenzó a hacer señales de auxilio (S.O.S.) y emitió la palabra “socorro” varias veces, a lo que se le dio acuse de recibo. Luego no se volvió a escuchar más. Al crucero “O’Higgins” y a las fragatas “Covadonga” y “Baquedano” se les emitió la orden de alistarse para zarpar inmediatamente en auxilio del “Brito”. En la causa instruida por el Comandante en Jefe y Juez Naval de la Escuadra, Contraalmirante Rafael Santibáñez Escobar, el comandante del buque, Subteniente Ramiro Frías Fernández expuso posteriormente que iba navegando normalmente desde Papudo a Valparaíso en medio de una densa neblina y fuerte oleaje cuando sintió que el buque se golpeó al bajar de la cresta de una ola. Tras eso la nave no reaccionó, por lo que ordenó dar atrás las máquinas y en eso el “Brito” se escoró ligeramente a estribor. Ordenó al radiooperador que emitiera un S.O.S. al “Latorre” con la situación del buque y se dirigió al puente de botes donde distribuyó a la gente ahí reunida en dos grupos para arriar los botes. En eso el buque se tumbó violenta y rápidamente a babor, quedando de costado horizontalmente en el agua, arrojando por consiguiente a casi toda la tripulación al mar. Antes de ser arrojado al agua, Frías alcanzó a escuchar que el llamado de auxilio había sido recibido. Al caer al agua, una ola lo separó del buque, por lo que trató de regresar a éste nadando. A gritos ordenó a los que aún se encontraban a bordo que abandonaran la nave. También declaró que, dada la situación en que se encontraba, no apreció la explosión de la caldera, pero que por los restos que fueron encontrados, estimaba que ésta sí había explotado, hundiéndose el buque momentos después. Según el testimonio de los otros tres sobrevivientes: el Sargento 1º Isaías Castellón Castellón, ingeniero de cargo del “Brito”, el Cabo Juan Luna González, artillero de cargo del buque y el Sargento Linwood Jarvis Foster, de la Armada norteamericana, más lo relatado por el propio Subteniente Frías, se pudo establecer lo ocurrido en tal lamentable tragedia. Al descender el buque de la cresta de una ola, tocó fondo y dio tres o cuatro golpes a medida que pasaba sobre unas rocas sumergidas que se encuentran en la parte noroeste de Quintero. De hecho, posteriormente la nave fue ubicada en el mismo sitio donde en la carta de navegación figuran los restos del vapor alemán “Dusseldorf”, que naufragó en el mismo lugar en junio de 1923.Varado, el “Brito” se escoró ligeramente a estribor mientras el radiooperador, Cabo (Rt) Raúl Aravena enviaba un S.O.S. y el comandante se dirigía al puente de botes donde se estaba congregando la tripulación y su compañero de curso, el Subteniente Carlos Martínez en comisión de la Insignia de la Escuadra. Ahí reunidos se encontraban Los Sargentos Gaete y Campos, los Cabos Salvo, Tapia, Ossandón, Vergara, Soto y Silva, los Marineros González, Romero, Campos, Mercado, Sereño y Vera y los Grumetes Toledo y Donoso. Los hombres demostraban desconcierto y, tras tranquilizarlos, Frías los distribuyó en dos grupos: la chalupa de estribor quedó al mando del Sargento Gaete y el serení de babor a su mando. Al momento de iniciar el arrío de los botes, el buque se tumbó violentamente hacia babor y varios hombres fueron lanzados al agua. Mientras Aravena regresaba a la radio para seguir manteniendo las comunicaciones, Frías ordenó a los hombres abandonar la nave. A Aravena no se le volvió a ver. En medio de una gran cantidad de vapor, el buque se deslizó hacia el fondo del mar, arrastrando consigo a muchos tripulantes. El Sargento Castellón se encontraba en el cubichete de la máquina cuando sintió el golpeteo del buque y éste se escoró a estribor, se cercioró que el Sargento Barrientos cumpliera la orden de dar atrás, trató de hacer escapar la caldera y de pronto se encontró en el agua cuando la nave escoró fuertemente a babor y se inundó el departamento de calderas. Logró tomarse del verduguete junto al Subteniente Martínez, al Sargento Foster y el cocinero Vera, pero luego se vieron obligados a soltarse, a raíz de la explosión de la caldera. El Cabo Luna se encontraba arriando la chalupa con Vera, Donoso y Sereño cuando el buque se escoró a babor, y logró lanzarse al agua con un enrejado (o enjaretado) y el timón del bote. Tras emerger a la superficie divisó a Barrientos, pero el fuerte oleaje les impidió reunirse. Vio a Gaete y a Fuentealba tomados de una puerta y posteriormente encontró a Ávila y a Silva tomados de un trozo de madera. Escuchó los pedidos de auxilio del Subteniente Martínez y del Marinero Toloza y vio al comandante nadar hacia ellos. Más tarde encontró una puerta sobre la que permaneció flotando hasta que fue rescatado por una chalupa del “O´Higgins”. Foster también se encontraba a estribor cuando vio salir gran cantidad de vapor y sintió que el buque se escoró violentamente a babor, deslizándose hacia el fondo del mar arrastrándolos a todos. Logró emerger a la superficie, alejándose del sitio del hundimiento, donde encontró a Castellón flotando en una puerta, posteriormente apareció Barrientos y el serení, al que lograron hacer flotar con ayuda del comandante. Por orden de Frías, ellos permanecieron ahí hasta que fueron rescatados. Un grupo, conformado por los Cabos Riveros, Ávila y Silva y los Marineros Toloza y Romero, quedó flotando en el agua, tomados de un tambor de combustible. Mientras tanto Frías encontró un salvavidas circular que entregó a Riveros, pues no sabía nadar y Romero le ayudó a sacarse los zapatos. Luego el comandante se dirigió al sitio donde su nave se había hundido tan intempestivamente, buscando restos de madera para llevárselas al grupo que se encontraba afirmado al tambor. Luego nadó, arrastrando una puerta y un casillero de señales hasta el grupo que se encontraba en el serení volcado y, junto a Barrientos, Castellón, que se apoyaban en una puerta, y Foster lograron enderezarlo, colocándole trozos de madera por debajo, aunque quedó a media agua. A gritos Frías ordenaba a la gente que se reuniera y, luego, al escuchar a Martínez y al Marinero Toloza pidiendo auxilio, nadó a su encuentro. Tras una hora nadando, sufriendo un calambre en las piernas y estómago, el agotamiento lo venció y con mucho esfuerzo se subió a horcajadas al casillero de señales que arrastraba y logró regresar al serení. Fuentealba en el intertanto había logrado llegar también al serení, pero en un estado de shock tan tremendo, que cuando el bote se dio vuelta una y otra vez, no logró mantenerse firme y finalmente se hundió, siendo infructuosos los intentos por encontrarlo. Barrientos también se soltó. Los gritos de los sobrevivientes habían ido disminuyendo para cuando avistaron las luces de una fragata que pasó a unas 500 yardas pero que no los detectó. Luego encontraron la chalupa volcada que no lograron enderezar y, los tres que aún lograban sostenerse con vida aferrados a una puerta, fueron rescatados finalmente por el crucero “O´Higgins”, que gracias a sus potentes proyectores localizó a los pocos náufragos que aún se mantenían a flote a las 00:27 horas del día siguiente. Cerca encontraron a Luna flotando en otra puerta, a Salvo y poco después a Barrientos. Lamentablemente Barrientos y Salvo fallecieron momentos después de ser rescatados. A las 4 AM, la “Baquedano” rescató los restos sin vida de Ossandón, poco después el cuerpo de Mercado y a las 13:00 horas el de Ávila. En el intertanto, a las 7 AM, la “Covadonga” encontró la chalupa y el serení, pero sin tripulantes. La Escuadra, con la cooperación de la Fuerza Aérea y las autoridades del puerto continuaron la rebusca durante una semana, encontrando restos materiales del “Brito”, muebles, puertas y libros, entre ellos el bitácora, pero no más cuerpos. Y, lamentablemente, durante ese período no se pudo bucear, dada la fuerte marejada y rompientes. El 2 de noviembre los buzos particulares Gilberto Ramírez Ramírez y Bonifacio Segundo Cisternas Valencia se sumergieron en el sitio del siniestro y ubicaron la nave hundida a 12 metros de profundidad y a 100 metros de la roca con que chocó, tumbado sobre el costado de estribor. Tras recorrer el interior del casco lograron rescatar el malogrado cuerpo de un tripulante que luego fue identificado como el Marinero Mario Campos Gaete. Posteriormente se concluyó que, dadas las condiciones de mal tiempo, mala visibilidad y tiempo transcurrido, era difícil que algún otro tripulante hubiese salvado con vida o alcanzado la costa, lo más probable era que hubieran perecido ahogados, por frío o por heridas recibidas con la explosión de la caldera. Se determinó por ende declarar como fecha presunta de muerte las 23:00 horas del 22 de octubre de 1952 para los 17 servidores desaparecidos, para lo cual se dictó una ley especial. Y, al igual que en el caso de aquellos cuyos restos sí fueron encontrados, se determinó que todos fallecieron en actos del servicio. Quedó establecido también que no existió responsabilidad criminal de ninguna persona que se encontraba a bordo del “Brito”, por lo que la causa fue sobreseída. Por otra parte, en el sumario administrativo que se instruyó a continuación, se acordó la entrega de medallas al valor al Subteniente Ramiro Frías Fernández y a los deudos del ex Cabo (Rt) Raul Aravena Coloma. La dotación efectiva, pasajeros y personal en comisión del servicio que se encontraba a bordo del Remolcador de Alta Mar “Brito” era la siguiente Dotación: Subteniente Ramiro Frías Fernández (Comandante); Sargento 1º (Mc) Isaías Castellón Castellón; Sargentos 2º (Mr) Gilberto Gaete Cabrera (Mc) Carlos Barrientos Barrientos (Mq) Manuel Campos García Cabos: (Mr) Luis Alberto Salvo Salvo (Art) Juan Luna González (Rt) Raúl Aravena Coloma (C) Armando Tapia Tapia (M) Carlos Ossandón Álvarez (Ad) Hernán Vergara Stack (Mq) Belisario Riveros Flores (Mq) Enrique Soto Rojas (Mq) Luis Silva Vera (El) Guillermo Ávila Medel Marineros: (Mr) Guillermo Toloza Pinilla (Mr) Gilberto González Salinas (Mr) Pedro Romero Sepúlveda (Tc) René Fuentealba Alvear (Mq) Mario Campos Gaete (Mr) Gregorio Mercado Aguilera Grumete: (Mr) Enrique Toledo Ocampo En comisión del BMS “Araucano”: – Marinero (Mq) José Sereño Fuica – Grumete (Mq) Julio Donoso Pérez En comisión de la Insignia de la Escuadra: – Subteniente Carlos Martínez Astorquiza. Pasajeros del “O´Higgins”: – Sargento Linwood Jarvis Foster (Armada de Estados Unidos) – Marinero (C) Serafín Vera Fernández, de dotación del “O´Higgins” había sido autorizado para viajar a Valparaíso en el “Brito” por haber fallecido su hijo. Rescatados Sobrevivientes: – Subteniente Ramiro Frías Fernández (Comandante) – Sargento 1º(Mc) Isaías Castellón Castellón – Cabo (Art) Juan Luna González – Sargento Linwood Jarvis Foster (Armada de Estados Unidos) Fueron rescatados y fallecieron a bordo del “O´Higgins”: – Sargento 2º Carlos Barrientos Barrientos – Cabo Luis Alberto Salvo Salvo Fueron rescatados los cuerpos de: – Cabos Carlos Ossandón Álvarez – Guillermo Ávila Medel – Marineros Gregorio Mercado Aguilera – Mario Campos Gaete. A raíz de una solicitud cursada a la Marina para verificar si el cuerpo del Subteniente Octavio Martínez Astorquiza, fallecido en el naufragio del remolcador de alta mar “Brito” fue rescatado o no, se pudo constatar que en forma reiterada, en diversos libros, artículos en revistas e internet, recuentos periodísticos en cada conmemoración del naufragio, incluso en medios de información navales y otros, en forma errónea y sostenida se establece que sus restos mortales fueron hallados. Sin embargo, las fuentes primarias son claras al respecto y su nombre figura entre aquellas víctimas que debieron ser declaradas como presuntos fallecidos. El caso del subteniente no es el único error que aparece en los recuentos de este trágico acontecimiento, de ahí la necesidad de exponer un resumen de los antecedentes documentales encontrados, que relatan los pormenores del hundimiento de la nave. Artículo publicado por nuestra Académico de Número y Profesora de Historia del MMN señora Vivian Sievers Zimmerling en Revistamar 06/2014.


[Volver]   Fecha :  22/OCT/2016