Tema Autor Título Año Otro  
  • Frosty : Best Image Slider
  • Leaves : Best jQuery Slideshow
  • Rain drops : Best Wordpress Slideshow
  • Autumn leaves : Best Joomla Slideshow
  • Frosty : Best Image Slider
  • Frosty : Best Image Slider
  • Leaves : Best jQuery Slideshow
  • Rain drops : Best Wordpress Slideshow
  • Autumn leaves : Best Joomla Slideshow
  • Frosty : Best Image Slider
[INICIO] [QUIENES SOMOS] [CONTACTO] [NOTICIAS] [PUBLICACIONES] [CONSULTAS]


Usuario:
Password:

  Olvidó la contraseña


   
Documento sin título
Noticias
EN UN DÍA COMO HOY
Del año 1880 la cañonera "Covadonga" es hundida en Chancay por la acción de un "brulote" peruano, durante la Guerra del Pacífico. El 7 de julio de 1880, el contraalmirante Galvarino Riveros, Comandante General de la Escuadra de Chile, para evitar que algún buque se perdiese por alguna trampa o torpedo, -a raíz del hundimiento del transporte artillado Loa en el Callao, ocurrido el 3 de julio- había instruido a todos los comandantes de los buques que no se reconociese ninguna embarcación sin permiso previo de la nave de la insignia. El 13 de septiembre de 1880, la Covadonga estaba a 500 mts. de la playa de Chancay, disparando para destruir el puente ferroviario, pero al no divisarlo, se decidió disparar sobre un yate y un elegante bote de recreo que estaban a 300 mts. del puerto. La atractiva embarcación de recreo era un cebo explosivo preparada en Ancón por la brigada torpedera peruana apostada en Chancay al mando del teniente segundo Decio Oyague Neyra y el guardiamarina Luis Oliveira, quienes confiaban en que la embarcación que contenía dinamita cuidadosamente disimulada en la sobrequilla, provocara la codicia y perdición de los chilenos. A las 3:40 pm todavía quedaba el atractivo bote a flote, por lo que el capitán Pablo de Ferrari, comandante de la Covadonga, mandó a examinarlo y hundirlo; pero al revisarlo y no encontrar explosivos se cambió la orden y se procedió a remolcarlo hacia la popa de la goleta y mientras se izaba la embarcación, esta explosionó al costado estribor de la Covadonga provocando su rápido hundimiento. -""...Al tesar los aparejos al momento de izarla se produjo cavernosa la explosión, causada por una ravisa de alambre unida por un extremo al cáncamo en que se engancha el aparejo y por el opuesto a un fulminante, al tesar el aparejo se haló la ravisa, estalló el fulminante y en seguida la dinamita, cuidadosamente disimulada bajo la sobrequilla". En esta acción muere el comandante Ferrari y 31 de los 109 hombres de tripulación. Dentro de los muertos estaba el contramaestre Constantino Micalvi, sobreviviente del Combate Naval de Iquique. Fueron hechos prisioneros por los peruanos 48 sobrevivientes y otros 29 se salvaron en un bote que llegó hasta Ancón a las 10 pm, siendo recogidos por la cañonera chilena Pilcomayo. En días posteriores al hundimiento de esta nave, los primeros en bucear y explorar sus restos fueron los propios chilenos, quienes extrajeron parte de la artillería y otros objetos de valor del buque; luego de ello, procedieron a dinamitar lo que quedaba de él a fin de evitar fueran visitados por buzos peruanos. Concluida la guerra, el primer esfuerzo para rescatar objetos de valor de la cañonera chilena, fue autorizado por el Gobierno peruano mediante resolución suprema del 10 de octubre de 1885, la misma que otorgó un permiso para que privados extrajesen diversos objetos del pecio, con la obligación que dejaran limpio el bajo ocasionado por la nave hundida. Estos trabajos ocasionaron que además de los daños sufridos por la nave al momento de ser hundida, la misma fuera depredada, así como sometida a diversas explosiones con la finalidad de demolerla y aclararla al fondo marino para que no constituyera un peligro a la navegación. En el año 1993, la Municipalidad de Chancay, recibió varios objetos extraídos de los restos de la Covadonga por pescadores locales, entre ellos el medallón de bronce obsequiado por la juventud de Santiago y Valparaíso con ocasión del Combate de Punta Gruesa; una tetera de peltre, proyectiles de diversos calibres; una perilla y bisagra de bronce, así como un lastre de plomo. Dichos objetos fueron restaurados por técnicos especialistas contratados por la Marina de Guerra del Perú y luego entregados al museo de sitio existente en Chancay. Finalmente, entre los años 1997 y 1999, un grupo de especialistas integrado por oficiales, personal y miembros de la Asociación Nacional Pro-Marina (entre ellos el finado Rómulo Rubatto, uno de los impulsores de la recuperación de sus restos), efectuó diversos trabajos para extraer y poner en valor los objetos que aún existían entre los remanentes del casco de la Covadonga. De manera coincidente con los trabajos efectuados, una bolichera de la compañía pesquera Austral, halló accidentalmente una de las anclas de la cañonera chilena, la misma que fue entregada para su restauración, la que se pudo efectuar con apoyo de la industria privada. Hoy en día, los restos de la que fuera alguna vez la goleta Covadonga, aún se hallan descansando en el fondo de la bahía de Chancay, y la mayor parte de las piezas extraídas a lo largo del tiempo, se hallan principalmente en tres lugares, en el Museo Naval del Perú, sede Callao, en el Museo de la Fuerza de Operaciones Especiales (en la Base Naval del Callao) y en el Museo de Sitio de la Municipalidad de Chancay.


[Volver]   Fecha :  13/SEP/2016